martes, 12 de febrero de 2013

El viajero que se fué.





Escuálido llegó a la tierra de escarcha y nieve,

votando sol por todos los poros.

Construyó un gigante de navidad con sus manos de acarrear pobrezas.

Probó comidas importadas; interminables estantes, confites, manjares y vinos.

Su boca degustaba, besaba, sonreía.

El tiempo doblo la curva y la nieve siempre regresaba.

Los sabores se antojaban repugnantes y perennes.

 excesos que  rebosaban sus venas endurecidas.

El frío mordía como jauría en estepa desolada

 el pecho lacerado por la  espada invisible,

que asecha las horas de sueño tardío,

perdido entre resacas y recuerdos de esquinas,

de mañanas de gallo y pregón callejero. 

El viajero al levantarse rogaba a dios le devolviera sus viejos caminos.

de trote y carreta, de fango y de lluvia.

sábado, 9 de febrero de 2013






                  Nosotros, los seres humanos comunes, las mayorías en cualquier latitud, tenemos en nuestras manos las llaves del enigma social, a pesar de que, no somos los que damos las ordenes, ni los que moldeamos el conglomerado de seres números, seres cifras, personas sin rostros determinados, ni adornos de portadas, pero necesarias en las cuentas del escrutinio, que da el pie a los que si son moldeadores, a los que acuñan frases, que imponen conductas y son titulares a toda hora y en cualquier lugar. 
               El hombre numero, el hombre cifra, nace y ya esta planificado, contado, censado y solo vale su gesto y es importante cuando tiene que votar, en ese momento es ciudadano, luego pasa a ser numero de nuevo, de tal o cual color o signo político.
                  Durante la cacería de los votos recibe piropos, elogios y todo tipo de aduloneria y exaltación de sus virtudes, hasta que vota, luego es contado, maniatado y amordazado, aunque puede gritar vociferar, manifestarse,  pero eso de nada vale, pues los lisonjeros de la víspera pasan a demonizar a los lisonjeados.
                  Ahora bien, que sucedería si en unas elecciones cualquiera, en cualquier país, para el caso da igual, pues en todos los países y en todos los sistemas los hombres y mujeres del mundo estamos divididos en los que mandan, los pocos, los escogidos, los de portadas, los triunfadores de la fortuna y los muchos, los números, los que soportan el el peso de todo el tinglado que la humanidad ha dado en llamar sociedad, pues repito, que sucedería si ninguno se presenta a votar y no ejerce su derecho a elegir a uno de los pocos, seria un cataclismo, seria el fin de la puesta periódica, el holocausto del sacrosanto derecho de ser enumerado, contado y maniatado, se acabarían las sonrisas, las lisonjas los piropos.
La izquierda diría que es culpa de la derecho por la mala e injusta distribución de las requisas y la derecha culparía a la izquierda de populista insensible. Los mercados caerían en picada, las bolsas serian una locura.
Y seriamos culpados, juzgados, los tribunales supremos revisarían nuestros "derechos", nos acusarían de subversivos, pero a pesar de todo, temblarían de miedo los pocos y, los muchos comprenderíamos que sin nosotros, que seria de ellos, se quedarían si rumbo, se quedarían sin fe, se quedarían sin nada, porque las naciones los pueblos, esta compuesta y nutrida  por los muchos, por los números, los sin rostros, los que hacen las guerras de los pocos para gloria y satisfacción de ellos, de modo que, para que serviría el rió sin el agua, la tierra sin los arboles y los escogidos sin los que aplauden, que tal, si de pronto se hiciera el silencio y los muchos fuéramos sordos y no entendiéramos de ideologías  a donde irían sus piropos, lisonjas, sus frases de laboratorios. En fin que seria de los pocos sin los números.......... 

El huracán de 8/S





El huracán del 8/S.

Hacia el centro oscuro, y envolvente,

Convergen las miradas de dioses y de diablos.

Angustias y pecados de inocentes y herejes.

Matices poco claros de vorágine y tiniebla.

De luto y dolor ramas cercenadas.

Eclosión suicida, vanidad y amor.

Furias encontradas dentro del epicentro,

Mentiras descaradas expuestas por la lluvia,

Tomadas de la mano y lanzadas sin pudor.

Rumores temeroso llegando en bandoleras,

Aun cuando los vientos borrachos de su orgía,

Dejaban por detrás la obra de su saña,

Y la ira contenida en aposentos rotos.

Olimpo misterioso y cobarde por demás.

Has destruido todo al que pulsa mas la vida,

Qué ciega dureza alimenta tu empeño.

es tan duro el castigo al que teme mas.

Para que le destruyas todo y amortajes su alma,

Y luego los heraldos, les cubran de promesas.

Y apañando traiciones griten desde la montura,

Todo se va a resolver.

 Mirando las estrellas desde vacuas vacías,

Los hijos de los muchos al borde del abismo,

Se aferran a la fe de ancestros removidos, 

Y  piden a la patrona que deje de llover.