Ella le vio vestir de marinero,
no lo era, pero cierto, amanecería
navegando en su chalupa de velas
remendadas
Con las tiras de su amor y la
esperanza.
El frío penetraba todo su cuerpo,
a su crío apretó contra su pecho,
a su crío apretó contra su pecho,
Sintiendo que cubría su indefensión,
ahogando en su garganta un llanto
tonto.
Su figura endeble junto aquel estero,
remarcada por redes aventadas,
contrastaban con su pelo alborozado.
Viendo que la maniobra estaba lista,
una lagrima salada se escapo.
Mientras el sol comenzaba a
despertar,
Y entre claros eternizaba aquel
momento,
En su conciencia parecía poco real.
con esperanza se encomendó a la
patrona,
Y para el, pidió su protección.
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