domingo, 31 de marzo de 2013

Balsero.






Ella le vio vestir de marinero,
no lo era, pero cierto, amanecería
navegando en su chalupa de velas remendadas
Con las tiras de su amor y la esperanza.
El frío penetraba todo su cuerpo,
a su crío apretó contra su pecho,
Sintiendo  que cubría su indefensión,
ahogando en su garganta un llanto tonto.
Su figura endeble junto aquel estero,
remarcada por redes aventadas,
contrastaban con su pelo alborozado.
Viendo que la maniobra estaba lista,
una lagrima salada se escapo.
Mientras el sol comenzaba a despertar,
Y entre claros  eternizaba aquel momento,
En su conciencia parecía poco real.
con esperanza se encomendó a la patrona,
Y para el, pidió su protección.


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